jueves, 6 de febrero de 2014

Sombra tras sombra cae el hombre



Introducción

“Y la tarde cae invadiendo la tierra”, como caen estos versos del poeta “una mañana, de fresco pan y guardada dulzura.”
De esta manera profunda y bellamente poética, voy juntando este jardín de palabras, cuyas rosas, desde el principio comienzan a embelesarme y a hacerme sentir sus espinas sentimentales.-
Amanecer en la lectura de este libro, dentro de un éxtasis existencial que nos plantea el autor, es como amanecer comprendiendo el movimiento de la vida, pendular y sísmico en cada interrogación o planteamiento, realidades del hombre en su devenir por el camino de la vida y por qué no… de la muerte.-
San Agustín supo decir “Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama”, y no me atrevo a preguntar lo que es obvio para conocer, no al poeta, sino al hombre, ése que piensa y siente, que sufre y goza por el sencillo motivo de saber amar. Está claro que su sensibilidad brota a flor de piel, cuando escribiendo a su padre dice:

”Aquí, se despide el hierro y no la espada
aquí la herida y no la llaga
aquí la letra y no el sonido
aquí la carne y no la sangre;
aquí me despido yo y no me despido,
aquí te vas tan lejos y cerca te quedas,
aquí me quedo solo, y me quedo contigo”

De esta manera absoluta y pasional, José Maria también le canta a su tierra americana, a la mujer amada, al prójimo; en un abanico que no se detiene ni un solo instante, abarca el pecho latiendo de un hombre que tiene la grandeza y el don de haber concebido al bardo, y lo grita con fuerza, para que cada lector la capte y lo disfrute. 
Considero, en este breve espacio, que todo lo que pueda escribir de “Sombra tras sombra cae el hombre”,
es demasiado poco, porque el libro tiene mucho, tanto que después de una segunda lectura, el pensamiento se abre con cada verso, al ser trasportado por las realidades de las alegrías y penas que cada uno poseemos en nuestro alocado tránsito por la humanidad.-
Tener este poemario en mis manos, querido lector, es como tener una brasa en el corazón y atizarla con
suspiros de ternura para que siga ardiendo la pasión y el amor por la vida.-
Entremos en él, porque la puerta está abierta y la poesía plena, a buen resguardo.-

Walter Faila
Sociedad Argentina de Escritores
Santiago del Estero
Argentina

jueves, 24 de enero de 2013

POEMAS DEL AUTOR




PAVOROSA AVENTURA



A fin de cuentas un día termina
esta aventura pavorosa,
algo bueno entre tanta desgracia
que ayuda a resistir
estos segundos, estos días,
pues uno no tiene nada seguro
en la vida si no la certeza de la muerte.
A fin de cuentas uno es humano,
hay que morir algún día de algo,
de alguien,
este cuento no puede ser eterno,
lo termina una palabra, una acción,
el tiempo.



DESPERTAR

¿De qué te sirvió hambrear,
resistir el cuerpo bajo el sol,
en un trabajo sin final,
dejar de vestirte decente
por guardar pan para mayo?
si mayo te halló viejo, cansado,
si mayo te encontró y no has vivido nada,
si mayo te encontró y no ha sido mayo
si no un viaje sin retorno.


LA HUIDA DE LA ESPERANZA

Estoy triste, angustiado.
Ha desaparecido la luz que alumbraba
a mi país oscuro y casi olvidado.
En boca de la gente no se oyen lamentos
sobre cierta fulana que se ha ido,
sin embargo, cosa extraña,
no deja de envolverlos un aire triste y desolado.
La tierra, toda entera,
ha perdido la facultad de la ilusión,
del sueño despierto con agua y maná entre sus manos.
El desconsuelo no es más una abstracta forma,
es un insecto gigante y ponzoñoso que camina
junto a la sombra ensangrentada del hombre,
y la estupidez humana es un gato negro que devora
todas las palomas blancas de nuestra esperanza.
Ya no tengo nada más que hacer en la tierra,
mi tiempo en este mundo ha concluido gravemente,
mi propósito de ser feliz ha alcanzado su peor final.



SI VIVIÉRAMOS UN POCO MÁS


Eternidad.
Qué absurda palabra
en la boca de un triste mortal.
¡Ay, caramba!
si al menos viviéramos un poco más,
si solo se nos diera tiempo para hacer
una cuarta parte de todo lo que anhelamos,
pero ni eso, la muerte nos visita justo el día
en que nos disponemos a vivir,
la mañana en que hemos arrojado al agua
el último de los diamantes que conforman la vida.
¡Ay, caramba!
si la muerte no estuviera tan pendiente,
habría tiempo para portarse mal o viceversa,
todas esas cosas que dan sentido a esta mentira;
no digo vivir setecientos u ochocientos años
sino pasar los setenta siquiera de manera digna.


Poemas extraidos del libro "Sombra tras sombra cae el hombre" (Buenos Aires- Argentina)

FOTOS DEL AUTOR

 Con el novelista Pedro Novoa (camisa blanca)y el cuentista Carlos Erdosain (polo marrón), junto a otros amigos en la "Casa de la literatura peruana" el día de la presentación de mi libro "Sombra tras sombra cae el hombre".
 Junto al poeta Bernardo Rafael Álvarez (a la derecha) y al novelista Pedro Novoa ( a la izquierda) presentadores de mi libro.
 Junto a los novelistas Pedro Novoa y Juan Coronado (ambos de camisa blanca) y dos amigos más, en la "Casa de la literatura peruana", luego del brindis de honor.
 En la "Casa de la emancipación" junto a mi hermano David y el poeta Alfonso Sanchez, presentador de mi libro.
 En compañia de unas bellas señoritas.

En la "Casa de la emancipación", presentando mi libro.

VIDEOS DEL AUTOR

Este video es del día en que presenté por primera vez mi primer libro "Sombra tras sombra cae el hombre" en la "Casa de la emancipación"